Josué Osmany

REFLEXIÓN | IDENTIDAD Y DESARROLLO REGIONAL

El gato que quería ser león

El gato que quería ser león: ilustración de un gato y un ratón frente a la bahía de Chetumal, con la silueta de un león en el cielo, texto de la reflexión y retrato de Josué Osmany.

Un gato quería convertirse en león, pero no dejaba de comer ratones. Soñaba con grandeza, aunque seguía alimentándose de lo mismo.

Esta metáfora nos invita a pre­gun­tar­nos cuánto estamos dispuestos a cambiar para alcanzar lo que decimos querer. Porque aspirar a algo más también exige revisar nuestras costumbres, nuestras deci­sio­nes y aquello con lo que nos hemos acostumbrado a conformarnos.

A veces, como chetumaleños, nos pasa algo parecido: queremos una capital próspera, pero seguimos alimentando hábitos que nos mantienen pequeños.

Los “ratones” de esta reflexión son la división, el conformismo, la crítica sin pro­puesta y el silencio cuando hace falta levantar la voz. Son esas peque­ñas comodidades que nos llevan a dejar para después lo que sabemos que nece­sita aten­ción.

Queremos opor­tu­ni­da­des para nuestra gente, pero debemos pre­gun­tar­nos si compramos en los nego­cios de aquí, si contratamos talento local y si estamos dispuestos a colaborar con otros. Queremos que se escuche a Chetumal, pero también nece­si­ta­mos organizarnos y sostener nuestras pro­pues­tas más allá de una conversación, una reunión o una fotografía.

Apoyar a Chetumal se demuestra en lo que compramos, en a quién contratamos, en las alianzas que construimos y en el seguimiento que damos a lo que exigimos.

Respaldarnos también implica prepararnos, mejorar nues­tros ser­vi­cios, cumplir nues­tros com­pro­mi­sos y estar a la altura de las opor­tu­ni­da­des que buscamos. El orgullo por nuestra ciudad puede convertirse en una fuerza enorme cuando va acompañado de trabajo, calidad y res­pon­sa­bi­li­dad.

Y esta reflexión no significa que toda la res­pon­sa­bi­li­dad recaiga en los ciudadanos. Las auto­ri­da­des tienen obligaciones que cumplir: escuchar, actuar con transparencia y generar con­di­cio­nes para que las opor­tu­ni­da­des lleguen a nuestra gente. La cola­bo­ra­ción debe permitirnos señalar lo que falta y exigir respuestas con respeto y firmeza.

Chetumal tiene historia, talento y personas que todos los días trabajan por salir adelante. Hay mucho que reconocer y mucho sobre lo cual cons­truir. Precisamente por eso, vale la pena pre­gun­tar­nos qué podemos hacer mejor y qué costumbres nece­si­ta­mos dejar atrás.

Esta reflexión también me incluye. Amar a nuestra ciudad nos compromete a revisar lo que hacemos por ella, incluso cuando esa revisión resulta incómoda.

Si queremos que Chetumal crezca, también tenemos que crecer nosotros.

Josué Osmany

Chetumal, Quintana Roo · 6 de octubre de 2026

Gracias por leer.

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