REFLEXIÓN | IDENTIDAD Y DESARROLLO REGIONAL
El gato que quería ser león

Un gato quería convertirse en león, pero no dejaba de comer ratones. Soñaba con grandeza, aunque seguía alimentándose de lo mismo.
Esta metáfora nos invita a preguntarnos cuánto estamos dispuestos a cambiar para alcanzar lo que decimos querer. Porque aspirar a algo más también exige revisar nuestras costumbres, nuestras decisiones y aquello con lo que nos hemos acostumbrado a conformarnos.
A veces, como chetumaleños, nos pasa algo parecido: queremos una capital próspera, pero seguimos alimentando hábitos que nos mantienen pequeños.
Los “ratones” de esta reflexión son la división, el conformismo, la crítica sin propuesta y el silencio cuando hace falta levantar la voz. Son esas pequeñas comodidades que nos llevan a dejar para después lo que sabemos que necesita atención.
Queremos oportunidades para nuestra gente, pero debemos preguntarnos si compramos en los negocios de aquí, si contratamos talento local y si estamos dispuestos a colaborar con otros. Queremos que se escuche a Chetumal, pero también necesitamos organizarnos y sostener nuestras propuestas más allá de una conversación, una reunión o una fotografía.
Apoyar a Chetumal se demuestra en lo que compramos, en a quién contratamos, en las alianzas que construimos y en el seguimiento que damos a lo que exigimos.
Respaldarnos también implica prepararnos, mejorar nuestros servicios, cumplir nuestros compromisos y estar a la altura de las oportunidades que buscamos. El orgullo por nuestra ciudad puede convertirse en una fuerza enorme cuando va acompañado de trabajo, calidad y responsabilidad.
Y esta reflexión no significa que toda la responsabilidad recaiga en los ciudadanos. Las autoridades tienen obligaciones que cumplir: escuchar, actuar con transparencia y generar condiciones para que las oportunidades lleguen a nuestra gente. La colaboración debe permitirnos señalar lo que falta y exigir respuestas con respeto y firmeza.
Chetumal tiene historia, talento y personas que todos los días trabajan por salir adelante. Hay mucho que reconocer y mucho sobre lo cual construir. Precisamente por eso, vale la pena preguntarnos qué podemos hacer mejor y qué costumbres necesitamos dejar atrás.
Esta reflexión también me incluye. Amar a nuestra ciudad nos compromete a revisar lo que hacemos por ella, incluso cuando esa revisión resulta incómoda.
Si queremos que Chetumal crezca, también tenemos que crecer nosotros.
Josué Osmany
Chetumal, Quintana Roo · 6 de octubre de 2026