Josué Osmany

REFLEXIÓN · IDENTIDAD Y DESARROLLO REGIONAL

Calderitas: cuando la inversión se llena de vida

Lanchas adornadas e iluminadas reflejan sus colores sobre la bahía de Calderitas.
Lanchas adornadas e iluminadas reflejan sus colores sobre la bahía de Calderitas.

Fuimos a recordar a nues­tros muertos y nos encontramos con un Calderitas lleno de vida.

Las embarcaciones adornadas reflejaban sus colores sobre la bahía. En tierra, las catrinas, los altares y los grupos del desfile hacían que uno se detuviera a mirar y tomar fotografías. También estaba el gusto de encontrar conocidos y ver a tantas familias disfrutando.

Los 32 altares de México, la representación del panteón, los vestuarios y las lanchas y trajineras decoradas mostraron cuánto trabajo e ingenio hubo detrás de esta celebración.

Para quienes vivimos en Chetumal, Calderitas guarda recuerdos de comidas familiares, paseos y tardes entre amigos. Para quienes aquí viven y trabajan, es su hogar. Verla recibir a tanta gente da gusto y orgullo.

La gobernadora Mara Lezama acertó al conectar la rehabilitación de la zona costera con una celebración que permite aprovecharla. Los espacios rehabilitados con una inversión cercana a los 43 millones de pesos se llenaron de familias que disfrutaban el deck, los muelles y los miradores para apreciar las embarcaciones.

Ahí se entiende el valor de inver­tir en estos espacios y darles continuidad con actividades culturales. Para mí, eso es arquitectura viva: lugares que la comunidad usa, disfruta y convierte en parte de su vida.

También fue notable la par­ti­ci­pa­ción de numerosas dependencias estatales en el desfile. Cada contingente, vestuario y altar llevaba detrás preparación, creatividad y compañerismo.

Mi reconocimiento a todas las trabajadoras y trabajadores del Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de Othón P. Blanco que colaboraron. A quienes desfilaron y a quienes montaron, limpiaron, coordinaron, atendieron y cuidaron: su esfuerzo se notó y se disfrutó.

Ese reco­no­ci­miento se extiende al DIF Quintana Roo, artistas, comerciantes, pres­ta­do­res de ser­vi­cios y a la comunidad de Calderitas por su hospitalidad.

Además de disfrutar la celebración, veo una oportunidad para darle continuidad: consolidar el Janal Pixán como un producto turístico cultural del sur, con identidad propia y beneficios para las familias locales. La llegada de las ánimas por la bahía puede convertirse en una experiencia que distinga a Calderitas y motive a regresar cada año.

Con pro­mo­ción anticipada y coor­di­na­ción entre auto­ri­da­des, comunidad y nego­cios, una visita puede convertirse en una comida en Calderitas, una noche de hotel en Chetumal y un recorrido por nuestra región. Cuidar la bahía y mantener los espacios será esencial para sostener ese cre­ci­miento.

Si todavía no has ido, puedes disfrutarlo hoy sábado 31 de octubre y mañana domingo 1 de noviembre, a partir de las 5 de la tarde, con entrada gratuita. Ve en familia y aprovecha para consumir local.

¿Qué fue lo que más te gustó? Si participaste en el desfile, en un altar o en la organización, cuéntanos tu experiencia. También vale la pena conocer el trabajo que hubo detrás.

Calderitas y su gente nos dieron una noche para recordar. Compartirla también es reconocer su esfuerzo e invitar a otros a descubrir lo que tenemos en el sur.

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